miércoles, 24 de abril de 2013

Las aventuras de Sarilapina:un día en el río.


Dos hombres hablaban de manera gestualmente acalaroda un día invernal cuando daban un paseo por una amplia alameda. Dos investigadores sin título nobiliario ni académico, pero dos personas con aspecto tenebroso y a la vez ridículo .De hecho parecían dos sombras que flotasen en el aire y cambiasen de dimensionalidad, los dos vestidos de negro con levitas, pero no muy apretadas de cintura, por lo que tenían mayor parecido con su madre casaca Sus caras eran como el resultado de una disolución aceitosa con colorante tirando a marrón oscuro .Cuando hablaban saltaban.Ciertamente parecían sombras en el aire,que a veces se sujetaban a la tierra. La sombra más pequeña era quien ahora hablaba:

 
-Subieron los peldaños de las escaleras de tres en tres, eran doce, subieron doce las escaleras de tres en tres. Eran veinte y ocho peldaños .Parece que nadie lo vio,pero hay quien dice que se pudieron oir las pisadas, que se grabaron,todas en armonía, con micrófonos ocultos, y que al llegar a la novena hubo una interrupción, que faltaba un peldaño al final para subir,y quien sabe lo que ahí más sucedió.

 
Al acabar de hablar, la sombra pequeña recobró un poco la imagen de una anterior vivida nitidez, de una vida propia, y se podía observar ciertos rasgos que inducen a pensar que se pudiera tratar de alguien conocido en el círculo privado de sombra grande.Pero esto son suposiciones.Quizás le quede mejor lo de investigador sin título académico.Ahora era ella quien hacía uso de la palabra:

 
-¡Bien!, dices que no hay testigos oculares, pero respecto a quienes dicen que sí pudieron oírlo hay también otras cosas más importantes y curiosas grabadas, como la de que lo que realmente se escuchó fue como un grito:”subiremos de tres en tres, y como trece somos, tú quedarás abajo, patito feo”.Extraña cosa, pero por grabado eso también lo está .Pero, dejémonos ya de suposiciones. Fue patito feo quien escupió al Presidente de la Gobernación y no el ministro de Finanzas, aunque sí con su patrocinio. Desde que no se permiten periodistas ni otra cualquier otra persona cerca de un político o una política que no esté convenientemente acreditada su identidad, suelen suceder más este tipo de acusaciones entre estas y estos, entre unas y otros y las otras y los unos y los unos y los otros y las otras y las unas

 
Al acabar de hablar, la sombra grande  recobró un poco la imagen de una anterior nitidez, de una vida propia, y se podía observar ciertos rasgos que inducen a pensar que se pudiera tratar de algún magnate, de alguien poderoso, pero esto son suposiciones. Quizás le quede mejor lo de investigador sin título nobiliario..-

 
Una esfera en el aire se iba acercando desde el Sur hacia donde estaban los dos hombres sombra. Giraba sobre sí misma grandiosa; una voz desde dentro:

 
-Un día alguien me dijo que debería ser más ambiciosa, que escribía bien y tenía cualidades artísticas que convenientemente explotadas quien sabe a donde llegaría. ¡Pues  bien!,¡aquí estoy!, dando vueltas dentro de una transparente burbuja de difícil comprensión.

 
Mientras, la pompa estaba cada vez más próxima de las sombras, era ahora la más pequeña la que estaba dando saltos persistentemente:

 
-¿Sí?,¡ya!, y según tu quien escupió al Presidente de la Gobernación fue patito feo -decía sombra pequeña-,un ser que ni se sabe quien es, pero que luego fue encontrado a pocos metros y llevaba explosivos como para volar un banco…,¡pero!,¡vamos a ver!,¡todo esto es ilógico!.Además, ahora que lo pienso

 
La esfera se aproximaba más y más a las sombras:

 
-¡Ojala explotara ella!. Allí donde están tus ojos siento yo que debería permanecer, pero el mundo es muy ancho.- Dentro de la burbuja una mujer, Sarilapina. Era quien así hablaba. Sigue Sarilapina-Supongo que supondrá una bonita diversión la de ver mi cuerpo encerrado en esta creación de dudosa identificación .Jajaja..¡tiene gracia!’…,jajaja…,me río de todo y no podéis hacer nada por evitarlo, jajaja.-Mientras esto decía Sarilapina, no cesaban las dos, pompa y mujer de girar, yendo de un extremo al otro, donde extremidades nunca hubiera ni pareciese que pudiera llegar a haber-.

 
Lo primero que haré al ser libre será escribir en el aire-prosigue Sarilapina-.Pero para ello alguien deberá interceder por mi y hacer que la burbuja explote, pues lleva esta un líquido protector defensivo echado por mí misma impregnado en su capa interior de muy difícil quebrantar .Solo alguien con comprensión. Con agua y jabón, sí con agua y jabón  pude huir de mis secuestradoras y secuestradores, introduciéndome en el caldero .Escapé del mundo del circo que explota a los animales y personas forzándolos a circunstancias dramáticas. A mi me exhibían, pues soy muy pequeña de tamaño. Lógico ello si me puedo introducir en un caldero con agua y jabón, pero soy grande de corazón.

 
-Es una conspiración en toda regla-decía la sombra grande colérica y en tono amenazante.-No se sabe como pudo llegar allí ni que planes tenía .Se hizo ver y escupió al Presidente de la Gobernación. Seguramente en un ataque de ira no contenida .Con eso hizo ver que era algo,como un poco más personal el asunto.El caso es que se le interrogó y admitió que fue pagado por el ministro de finanzas, y que estaba acreditado en esos momentos para despachar un asunto con el presidente sobre dulces y pasteles. Lo creerás o no, pero es lo que hay.

 
-Ya…,y lo de dulces y pasteles es la guindilla del pastel del recochineo, voy a jugar en tu contra, y te lo digo así, a ver que haces ahora…

 
La burbuja estaba ya a escasos cincuenta metros de donde los dos investigadores sin título nobiliario y académico permanecían, emboscados en una zona de olmos. El río discurría apaciblemente, descendía el agua sin mucho caudal. Las dimensiones de la pompa eran más o menos como el diámetro de una pelota de baloncesto. Continua su ahora ya cantar, Sarilapina, por el camino del río, dentro de la esfera:

 
-Ella escribe en el aire para quien quiera, ¡la  Luna hermosa con sus estrellas!, y puedo decir que mi ambición es que la gente no caiga en las trampas  enemigas, muchas son las artimañas de la opresora y el opresor, pero ninguna acción tan compleja como la de sabernos en un solo cuerpo sin espada con la que defenderse a merced de la tiranía .Pero mi deseo quiero ver yo que cabalga donde vuestro amor, pues tuve que pagar un precio, el que requiere el poder de la imperativa calma y  concentración, para así saber  que cartas rechazar, y a cuales combinaciones no podría nunca llegar. ¿Eres  tú una de ellas?,¿o vives en la quietud y calma de algo mejor?. Acércate y escucha el sonido labial. ¿Qué  dice el paisaje?,¿Quién silba ahí fuera?. A pesar de que pasan loa años algo permanece ,y ese algo es la esencia, nuestras raíces, mientras, yo aquí navegando en esta circunferencia.

 
Entre dos olmos estaban las dos sombras. Ahora no paraban de moverse. Los ánimos estaban muy calientes.

 
-¡Canalla!,debí eliminarte hace tiempo -decía sombra grande-,tú, mi anterior fiel escudero, sobrino mío, que ibas para triunfar en este mundo de la prensa y las finanzas. Nosotros somos y seremos siempre la voz del gobierno mientras este sea de corte militar como el capital, que se acomoda perfectamente a la jerarquía. Te atreves a decir que esto es un montaje y me desafías de esa manera tan vil y torpe a la vez. ¡ Verás ahora!, verás como respondo yo…

 
El cantar de Sarilapina fue interrumpido bruscamente con la visión, ahora nítida que tenía delante suya.


Las dos sombras no eran sombras .Sombra grande se trataba de Cornelius Rubeola Giraldez de la Plana,un alto cargo directivo en múltiples callejones de la comedia y tragedia usurera, donde hizo nombre desde la prensa escrita. Ahora se llevaba la mano a la bota izquierda que llegaba casi hasta la rodilla.Bajó la mano y abrió la cremallera. Sombra pequeña,¡su sobrino Jonathan!,en quien había depositado esperanzas de que le sucediera en el honor y la gloria, se iba echando hacia atrás cogiendo cada vez  más velocidad para la huida.Tropezó en unas rocas:

 
-¡Alto!,¡No!,¿Qué vas a hacer!                     

 
-Creíste que no podría con mis propias manos...,¿eh?

 
La esfera estaba ahora al lado de los dos, nadie la vio hasta ese momento. Pero ahora brilló intensamente contra la cara de Cornelius. Sarilapina chilló:

 
-¿Eh!,¡Alto!,¡canalla!,¿qué vas a hacer?.-Al tiempo que esto decía la bola se abalanzó  sobre Cornelius, quien muy alterado ahora gritaba estruendosamente vociferante y a la vez tenso:

 
-¡Maldita bola salida del infierno!, y dirigió la espada sobre ella, tanto que le llegó a dar, a la par que salió despedida la espada de la mano del sombra grande Cornelius con el ímpetu. Llegó el arma hasta donde estaba Jonathan. La esfera se agrietó, lo suficiente como para que Sarilapina pudiese con sus manos hacer explotarla. Jonathan cogió la espada, y Cornelius, que cayera al suelo, era ahora quien estaba en el apuro.


-¡No!, todo es para ti, ¡déjame vivir!-Recibió de arriba hacia abajo y mango pegado a las dos manos de Jonathan la visita del metal donde el corazón-

 
Sarilapina estaba ahora en el suelo, inconsciente. Ninguno de los dos advirtieron de ella, pero sí una joven ardilla que cerca estaba, y la cuidó como una más de la familia.

 

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