jueves, 12 de septiembre de 2013

FANTASÍA DE CORTE Y NOBLEZA (Acto II; Escena V)




                                                                     ACTO II

                                                                ESCENA V

(Castillo de Escarpín, conde de Panerikafonte. Sala de las palomas mensajeras. Están Escarpín, Corax, jefe militar del condado de Panerikafonti y Castoriux, asesor militar de Causto Lígito, rey de Fontipanerika)

 

 

ESCARPÍN: ¡Columbas livias! ¡Ah!, ¡qué grandes tesoros guarda la naturaleza! Ellas, son porteadoras de columbogramas con arito en la patita... ¡Bien!, y como iba diciendo, cuando mi condado deje de pertenecer al reino lo primero que haré será pintar todo de negro....pero... ¡ah!..., ¡mi gusto por las aves!...este gusto mío por las aves: al verlas libres volando, sometidas a mi ingenio o servidas en bandeja para ser devoradas..., ¡Sí!, todo un gusto exquisito y refinado por las aves. ¡Bien!, y como iba diciendo yo, ¡Pintaré todo de negro!, o más bien decir que yo ordenaré tal mandato allá por donde me expansione

 

CORAX: Es el color claro y definitivo de la victoria, ¡sin duda!, ¡el negro!...; de todas maneras es como si en realidad el reino ya dejase de ser reino. Este condado brilla ya con luz propia, y nunca mejor dicho, y dicho sea por el contraste. Puede si quiere su señoría, ya y entonces así dando por entendido..., puede empezar a pintarlo de negro todo y no tener que esperar a que...

 

ESCARPÍN  (Grita): ¡Hay que esperar a la oficialidad para poder pintar todo de negro!

 

CORAX: Pues la verdad que no entiendo yo esto...

 

ESCARPÍN (En voz muy baja. En la interrogante finalizadota chilla): Estas cosas no están hechas para ti sino parta los de mente más abierta y rigurosa que entendemos las pautas del juego. Pero..., ¿De qué victoria hablas?

 

CORAX: ¡De la nuestra!, sin dudarlo...,bueno..., de la de su ilustrísima

 

ESCARPÍN :¡ Nadie sabe mejor que yo las penurias que he pasado! ; pero ahora aquí estoy y me haré amo y señor de este hemisferio y lo pintaré todo de negro. No se trata de una victoria sino más bien de un sometimiento en torno a una sensación de oscuridad. Se lo pensarán dos veces los instigadores..., para que así no de pie a ninguna revuelta. Todo por el miedo. Miedo al despertar y verlo de nuevo todo oscuro. De hecho, esto se hizo así siempre en la historia de la humanidad y demás seres vivientes. ¡Será el definitivo sometimiento de mortales!

 

CORAX: Aún así, y si me lo permite, debemos de tener cuidado...

 

ESCARPÍN: ¡Descuida!, yo no soy ningún necio ni presumo de serlo. No bajaré el listón de las debidas consideraciones de las armadas disposiciones. Tendré un ejército numeroso en cantidad e invencible, pues imaginaros..., ¡todo de negro! No tendrán ni idea de por donde va a salir la espada...

 

CASTORIUX: Desde luego que es una idea brillante

 

ESCARPÍN: ¡Ya!, ¡claro!..., ¡brillante!..., pero... ¡qué ocurrencias!, en tal caso será siniestro su acto y su sacrificio vuestra gratificación. ¡Bien, Castoriux!..., veo que ya estás ahora totalmente integrado en nuestra sociedad. Habla si quieres, que yo permito hablar, para que luego no se diga, hasta permito que se me interrumpa

 

CASTORIUX: Al principio fue dura la hospitalidad con la que fui recibido por vuestro jefe militar Corax aquí presente. ¡Cien latigazos nada más y nada menos! ¡Creía ya morirme!, y vino luego que donde fue y así que arrojado sobre mi camino un manto sombrío henchido de cuervas y cuervos, hienas, chacales y serpientes de cascabel. Viéndome ya con pie y medio en el mundo de los difuntos, esperando a que esas monstruosas criaturas me devorasen, y cuando ya no quedaba esperanza alguna fue que aparecieron ante mi como eunucos, odaliscas y concubinas que salían de esas y esos bichos, y que al principio pareciere que brotasen de la pérfida imaginación humana que retuerce el alma en el abrazo de las bestias, Me asearon y me cuidaron durante tres días de placer mientras me leían un libro que parecía salir del firmamento más limpio y claro y...

 

ESCARPÍN: ¡Bien!, ya es suficiente. Y así te convertiste en un castor guerrero que nunca abandonará a su amo, resumiendo. Mas, ¿Qué es mejor decir que convertir si no?..., acaso sea un proceso de asimilación natural tal vez y nada menos, una devoción a mi persona...

 

CORAX: A mi ya me parecía que lo de la dentadura tan afilada que poseía y de hecho posee era ello una señal de devoción.

 

ESCARPÍN: ¡No te confundas!, las palabras son ambiguas, tanto valen para construir como para echar tierra abajo lo construido con esfuerzo y mérito requerido. Hablando claro y sin ambages... ¡aquí la única devoción es la mía para conmigo mismo! Lo demás será sumisión a mi persona..., de hecho vosotros ya no tenéis escapatoria. Estáis rendidos a mis pies. ¡Arrodillados ante mí estáis y así siempre permaneceréis cuando habléis conmigo!, pues ya bastante suerte tenéis con que os deje hablar y hasta el hecho de dejaros que me interrumpáis. Pero dime, Castoriux, ¿es tan divertido Causto Lígito como dicen?

 

CASTORIUX: Pues verá, su ilustrísima, a mi no me lo parece, aunque yo de esas cosas y modernidades de la corte real no entiendo.

 

ESCARPÍN: ¡Bien!, veo que llevas adosado al cuello lo que te pedí que trajeras del castillo del rey. ¡Dadme el pergamino!

 

CASTORIUX (Aparte): ¡Qué miedo!, creía que lo perdiera, y es que... no me acordaba que lo llevaba colgando del cuello.

 

ESCARPÍN  (Grita): ¿A qué esperas? ¡Maldito seas!

 

CASTORIUX: (Temblándole las manos): ¡Ah!, los poemas..., ¡sí!... ¡como..., no!..., su ilus..., ilustrísima...

 

ESCARPÍN : ¡Bien, veamos!, primero leeré yo para mi mismo...y luego...,si tal lo recitamos...a ver...,uno de estos cualquiera...,a ver...por aquí abajo...,por donde se empiezan a construir los castillos...

 

CASTORIUX: Yo no sé leer y menos para mi mismo...

 

ESCARPÍN: Pues bien te pudo enseñar ese rey tan vanidoso

 

CASTORIUX: La verdad es que yo era nuevo allí. Pero pudiera haber aprendido si por allí siguiera, menos mal que estoy aquí y ya soy un castor. Es un rey que enseña a leer el rey de Fontipanerika, Causto Lígito, para más señas.

 

ESCARPÍN: (Leyendo para sí mismo)

 

“Este ramo de rosas

Ya lo dejo...,

No vino a recogerlas,

…lo aparto en esta orilla

A ver si viene de una vez...

 

ESCARPÍN : (Partiéndose el alma de risa) :Ja, ja, ja ...ja, ja ,ja...ja, ja, ja...¡huy!....ja, ja, ja..¡y es que no puedo más!...ji, ji, ji...,ji ,ji, ji...

 

...antes de que se marchiten,

y yo mientras

Me quedaré en esta

Castillo a ver si se me aclara

Mi lírica quebrada...”

 

ESCARPÍN: (Continua partiéndose el alma de risa con la misma cadencia): Ja, ja, ja...ja, ja, ja...ja, ja, ja... ¡huy!....ja, ja, ja... ¡y es que no puedo más!...ji, ji, ji..., ji, ji, ji...

CORAX: ¡Le va a dar a su ilustrísima algo!

 

ESCARPÍN: ¿Eh?, cómo... ¿alguien me va a dar algo?..., ¿un regalito?... ¡que venga enseguida!...yo gusto mucho de los regalitos que a mi me son regalados.

 

CORAX: Por las risas me refiero... su ilustrísima, pero... ya  es agua pasada..., veo que ha recobrado el real y debido conocimiento que se requiere

 

ESCARPÍN: ¿Agua pasada?

 

CORAX: La de los molinos, su ilustrísima..., la de los molinos

 

ESCARPÍN: ¡Ah!...ya entiendo..., ¡está bien!..., no te preocupes..., esto...., quiero decir...no te creas más listo que yo. Estaba con la mente en estas cosas de la poesía. Pues debes saber que yo fui un gran poeta. Estos versos de Causto son una auténtica basura.

 

CORAX: ¡Si usted lo dice!, su excelencia...

 

ESCARPÍN: Pero de esto ya hace muchos años. Tengo en mi baúl de los recuerdos de la adolescencia algún que otro poema

 

CORAX: ¡Pues vaya!

 

ESCARPÍN: ¿Pues vaya?.... ¿y que quiere decir ese...?, ¡pues vaya!

 

CORAX: ¡Oh!, nada su excelencia..., que todo va bien

 

ESCARPÍN: En fin, así espero...pero... ¿qué ocurre?

 

 

(Golpes en la puerta. Tres puñetazos. Suena un cencerro por respuesta. Entra un mayordomo)

 

MAYORDOMO: ¡Su excelencia!, su hija ya ha llegado del marquesado. Dice si puede entrar

 

ESCARPÍN: ¡Mi hija!, pero...si ha llegado antes de tiempo

 

(Usurbina, la hija de Escarpín, conde de Panerikafonti se cuela y entra en la sala de las palomas)

 

USURBINA: Hola

 

ESCARPÍN: Pero..., ¡hija mía!...como te cuelas así... ¡oh!...es que ya no hay respeto

 

 

USURBINA: A mi también me gusta venir al palomar como a ti. Pero, ¿quién es este hombre con dentadura tan afilada y seductora?

ESCARPÍN: ¿Cómo?, pero...tú que dives...hija mía..., yo a ti te quiero..., esto son cosas de política

 

 

USURBINA: Pues debe representar a una política sensualizada

 

CASTORIUX: (Feliz como una rosa): ¡Oh, bella dama!...., es todo un honor para mí...

 

ESCARPÍN  (Gritando): ¿Es que os habéis vuelto aquí todos locos?

 

USURBINA: El que parece enloquecer eres tú

 

ESCARPÍN  (Gritando): ¿Cómo te atreves a filtrar con este Castor?

 

USURBINA: ¿Castor?

 

ESCARPÍN: ¡Esto!..., Castoriux, quiero decir..., mi hijita

 

CASTORIUX (Sonriente): ¡Ese soy yo!

 

ESCARPÍN (Aparte): Menos mal que no se ha dado cuenta de que en realidad es un castor.

 

USURBINA: La vida allí en el marquesado es aburrida

 

ESCARPÍN: Es la primera vez que estuviste allí..., te acostumbrarás

 

USURBINA : Ya lo creo que no. Palantrix no era lo que yo creía, gozamos los dos pero nada más

 

ESCARPÍN (Gritando): ¡Descarada!... ¿Cómo te atreves?, otro padre y te crucifica, ¡Sal de aquí inmediatamente!

 

USURBINA: ¡Está bien!, me iré, que una hija tiene que tener respeto por su padre, pero si las cosas siguen así me iré...

 

ESCARPÍN (Gritando): ¡Ya hablaremos!

 

(Sale Usurbina)

 

ESCARPÍN :  ¡Bien!,perdonadla...,tuvo una...,mala noche seguramente, pero...bueno...en fin...necesito calmarme

 

CASTORIUX (Sonriente): Una hija muy guapa tiene usted, ilustrísima)

 

ESCARPÍN  (Gritando y escupiendo a Castoriux): ¡Cállate!

 

CASTORIUX: Sí..., su ilustrísima

 

 

ESCARPÍN : No sé yo si estás tú del todo domesticado...en fin. Por lo que estábamos aquí. Así que Causto Lígito suspira por una tal Mougadiviche de la que dice que es reina del país de las sirenas. Eso me es conocido, porque de hecho yo conocí a una Mougadiviche que a veces decía esas cosas, pero a vosotros no tengo que decir nada más de ello. Se pone esto interesante a la vez que confuso y peligroso. Tengo que pensar bien las cosas antes de actuar

 
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